Alero. Esa posición a la que no nos tenía demasiado acostumbrados el Valencia Basket ya tiene uno de los dos puestos cubiertos. Como todo el mundo sabrá, Vladimir Lucic (24 añitos, 2'02 metros) se convirtió ayer en el primer fichaje oficial del conjunto taronja una vez que a Thomas Kelati (un escolta jugando en la posición de 3, jamás me cansaré de repetirlo) se le invitó a salir del pabellón de La Fonteta por la puerta de atrás. Antes de entrar en cualquier valoración sobre el nuevo jugador, debemos alabar la capacidad de autocrítica de la entidad valenciana: no más inventos, no más pruebas en una rotación de aleros que ha sufrido la sombra alargada de Claver durante los últimos años…y que ha tardado un par en sobreponerse a su marcha hacia la NBA. ¿Incluyo este año que viene como pasado? Sí, veremos.
Lucic ni es el nuevo Claver, ni tampoco es el nuevo Marko Keselj. Una declaración muy gratuita a la par que innecesaria y evidente, pero que viene bien para situarnos en el contexto del jugador. No esperen un tipo que disfrute jugando al poste bajo, pues Lucic es un alero que vive exclusivamente del juego fuera-dentro. Los dos jugadores mencionados antes podrían entrar en esta etiqueta, pero las diferencias son evidentes. El serbio es un prototipo de jugador atlético, fibroso, con unas manos exageradamente grandes (para un alero) que le permiten penetrar con confianza hacia el aro, pero que jamás intentará encararlo de espaldas. En Partizan ha tenido que tomar las riendas de un equipo con demasiados problemas económicos como para intentar buscar calidad lejos de su propia cantera, como si está ocurriendo con el otro conjunto de la ciudad de Belgrado, el Estrella Roja.
Con Vujosevic confirmando que es un alero (el debate del 3-4 se extiende más allá de jugadores pelirrojos) ha multiplicado los minutos hasta ser uno de los jugadores más utilizados en la fase regular de la Euroliga de la temporada pasada. Algo habitual para cualquier miembro de Partizan. Llegar, crecer de golpe y asumir responsabilidades, no importa la situación deportiva del equipo o la calidad del jugador. Los hay que salen buenos y se comen el mundo (Pekovic, Velickovic en sus inicios) y los hay que se estancan de mala manera (Uros Tripkovic -que me perseguirá toda la vida- o Milenko Tepic). Así pues, Lucic ha protagonizado grandes números tanto en las competiciones domésticas como en la Euroliga pese a no ser un primer espada en un equipo pobre, pero que le ha dado por partida doble a su eterno rival. Es más, es un jugador que se siente más cómodo en el lado débil, esperando el balón doblado para poder jugar un uno contra uno en el que generalmente siempre saca ventaja debido a su capacidad para penetrar y una habilidad innata para levantarse de tres aunque tenga el defensor encima (tiene unas piernas prodigiosas).
La buena noticia para el Valencia Basket a nivel ofensivo es que es un jugador capaz de crearse sus propios tiros y que será útil cuando el equipo esté atascado. No es un tirador muy fiable, aunque esa capacidad de salto hace casi imposible puntearle el tiro de tres y cuando está en racha es capaz de enchufar muy bien. Además, tiene un primer paso extraordinario que le permite un rango de opciones mayor que el de otros jugadores, aunque es de esos locos que prefieren atacar el aro con agresividad. Esa sensación de carácter se aviva más cuando uno busca fotos de Lucic y solo se encuentra con alaridos del jugador y celebraciones de cada canasta. Nuestro pabellón no es el Pionir, pero si se gana esa conexión con la grada tendrá parte de la aclimatación a la liga ganada.
En defensa pierde cualidades, pues es fácil de rebasar y siempre confía en su capacidad atlética para recuperar yendo al tapón o al robo, lo cual en España no será suficiente, pero que allí le ha valido para ir avanzando e incrementar números. Imagino que Perasovic tiene la tarea de inculcarle que baje el culo en cada posesión rival grabada a fuego, por lo que no nos tiene porqué preocupar si Vladimir llega aquí con ganas de progresar, cosa que otros no hicieron (eh, Marko?!).
La conexión con Partizan (además de que mola, da rendimiento)
Lucic persigue la estela serbia de un Valencia Basket que jamás cerró sus puertas a esa nacionalidad. Durante las dos últimas temporadas pasaron por La Fonteta Stefan Markovic y Marko Keselj, pero antes lo hicieron Dusko Savanovic, Kosta Perovic, Dejan Milojevic, Vule Avdalovic, Igor Rakocevic y una lista de jugadores balcánicos de procedencia serbia que se prolonga ininterrumpidamente desde el año 2002 (si tomamos a Dejan Tomasevic como yugoslavo y no montenegrino). Se dice muy pronto, pero las casualidades no existen. De todos ellos, los tres últimos que nombro tienen la conexión Partizan-Valencia grabada a fuego (bueno, Perovic antes de presentarse en un yate bailó con los Warriors un rato). La cantera del equipo serbio no deja de producir jugadores en cantidades industriales y parece que el Valencia Basket quiere volver a pescar ahí.
Lo cual transmite una sensación de que el VBC ha dado un salto cualitativo a la hora de buscar refuerzos. Independientemente del nivel jugador, no es lo mismo cazar en el Buducnost que en el Partizan, cuyo escaparate es uno de los más visitados de todo el continente. El hecho de que esa tradición serbia se mantenga indica también que los jugadores han salido potables. De todos los que vinieron de Partizan, quizás el que tuvo un impacto mayor fue Vule Avdalovic. No vamos a comparar un base con un alero, pero los números que ofreció el Cacak en su último año antes de dar el salto a la ACB son parecidos a los de Lucic: si Avdalovic pasó en un año de valorar 5.09 puntos de ranking a quedarse en 17.6, Lucic ha hecho una cosa parecida, pasando de 3 a 14.9 puntos de valoración. Además, ambos aterrizaron en Valencia con 24 años. No tienen nada que ver, pero comparten cierto background.
El nivel que sea capaz de mostrar Lucic en el equipo dependerá del rol que se le asigne y la paciencia que tenga la cúpula taronja. Pero proyecto de jugador hay. Como con todos los jóvenes, PACIENCIA.